jueves, 10 de octubre de 2013

Ruido a agus

Vamos a despegarnos de la mugre, vamos a anular las malas palabras que nos hacen extrañar la cama de la modorra mañanera. Una planta crece, sale el sol, se nubla, llueve. Crece. Muere. Su semilla puede dar fruto. La tierra se nutre de la planta muerta, es el ciclo. 
Las plantas nuevas tiran perfume. No importa que no haya flor. Tiran el perfume verde de la esperanza. De la vida. 
No, no pienso en Cris Morena ni en la reencarnación ni en buda que se puso de moda. pienso en el milagro de la célula que se muere en mi piel y que crece como una planta como una hoja, que se llama Dios. 
Ese que a veces no sé mirar, ese que a veces me sacude para que lo sienta. 
Mientras estoy acá, sentada en la oficina mientras el proceso de deterioro físico avanza y mi espalda se contractura, tomo mates y chateo con Joe. Buscamos depto, todo cariiisimo. 
Ahora se tiene que ir. Ahora me arranca una sonrisa. Me quedo en este mundo palabrero un rato. 
Abro la canilla otra vez. La canilla mental de las ideas que fluyen. Caigan salgan jueguen reboten armen una coreografía una fotografía una cartografía. Mapa de viaje, mapa de caminar con la cabeza. Las pilas y pilas y pilas y pilas de cosas que había que leer para entender la vida se liberaron se transformaron en pájaros y se fueron volando, se hicieron golondrinas, por la ventana de la oficina que da al patio de la editorial de acá a la vuelta donde labura Laura Bruni. 
Mi Joe hace canciones, esa es su manera de abrir la canilla, a mí la música me entra y a veces me sale en reversiones de temas que escuche, sale con murmullos y laraleos pero no con digitaciones ni técnica ni afinación instrumental, aunque tenga la viola aunque abrace o intente abrazar la guitarra. Me sale mejor salir a caminar cantando al sol (como la cigarra) o salir a cantar andando en bici (aunque la robaron). 
Ésta es mi catarata de palabras, ayer nos juntamos con MSTH primero fue silencio después carcajada loca, después les conté mis días tristes, mis días en que la canilla no se abre y el tanque se me desborda y tengo que llorar, efectivamente tengo que llorar esa es la conclusión: lloro porque la canilla se tapo y el tanque está ya lleno. Sale agua por los ojos, llueve a veces en mi corazón, mi Joe construye fuentes que hacen que el agua siga su ciclo gire en movimiento imite un palo de lluvia interno y mi patio tenga ruido de agua, ruido de agus, ruido a mi. El silencio es el vacío, el vacío que hay que abolir, el silencio es la canilla cerrada y el tanque bien sellado a punto de sangrar como el durazno partido. Me cebo otro mate, son las 4 y 17 de este jueves cálido de octubre. Fin

2 comentarios:

medianoche dijo...

Qué triste es descubrir cuantas cosas hermosas no vemos.
Saludos

anitsú dijo...

Pero siempre se pude abrir los ojos y volver a ver.